El cultivo extensivo de anguilas ha sido una actividad lucrativa en el sureste de las costas europeas, en Francia, en donde las antiguas salinas y marismas se reconvirtieron para esta actividad industrial. Esta actividad económica contribuía a la protección y restauración de esas áreas costeras.
Esta actividad ha dejado de ser rentable como consecuencia del descenso de las poblaciones de anguila y del incremento de los costes de mano de obra, y consecuentemente la mayoría de estos humedales protegidos se están abandonando y corren el riesgo de desaparecer con el declinar de los cultivos. Debido al importante papel que desempeñan en la sostenibilidad de la pesquería de la anguila y de otras especies, y al enorme valor patrimonial y ambiental de estos territorios, se están desarrollando políticas de restauración de estos humedales.
Estas actividades no pueden continuar basadas en métodos tradicionales sino en nuevos protocolos de gestión y sistemas de producción. Además, se deben realizar nuevas valoraciones bio y socioeconómicas que asistan a las organizaciones pesqueras y agencias gubernamentales a desarrollar las políticas adecuadas.